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LA CARRERA ESPACIAL |
GEMINIS: UNA ETAPA HACIA LA LUNA
Si fue posible el programa Apolo que llevó al hombre a la Luna, ello se debió al programa Géminis que entre 1964 y 1966 preparó doce vuelos en los cuales se experimentaron todas las técnicas que serían indispensables para efectuar el primer descenso en la Luna. Los éxitos del programa Géminis y de la nave biplaza que transportaba a los gemelos espaciales se debieron ante todo a la absoluta fiabilidad del transportador, el gran cohete Titan 2. Después de dos vuelos-test sin tripulación, el 23 de marzo de 1965 le tocó el turno al Géminis 3 que llevaba a bordo los astronautas Grissom y Young, quienes lograron efectuar por primera vez una difícil maniobra; el cambio de parámetros orbitales. El 3 de junio de 1965, parte la Géminis 4: los gemelos espaciales James Mc Divitt y Edward White realizaron 66 órbitas y White sale al espacio. Es el primer astronauta americano que realiza un paseo en el espacio; White permanece en vuelo libre durante veintiún minutos y duplica así el tiempo pasado en el espacio por su colega soviético Leonov durante la misión de la Voskhod 2, llevada a cabo algunas semanas antes. También en 1965 hay otros vuelos Géminis que obtienen primacías de gran importancia. Gordon Cooper y Charles Conrad (Géminis 5) realizan con éxito el primer rendez-vous entre su cápsula y un vehiculo diana. El 4 de diciembre parten de Cabo Kennedy Frank Borman y James Lovell (Géminis 7); giran por el cosmos durante once días y el 15 del mismo mes son alcanzados por Walter Schirra y Thomas Stafford a bordo de la cápsula Géminis
6. Con pocas maniobras, valiéndose de la experiencia adquirida por Cooper y Conrad, se encuentran puntualmente en el espacio: la técnica del rendez-vous está perfectamente asimilada. En este punto, para proseguir el programa y abrir el camino al proyecto Apolo falta aún el experimento del docking, el amarre en el espacio entre dos vehículos que viajan a 28.000 km. por hora. Después de dos intentos fallidos (y el de la Géminis 8 de Neil Armstrong y David Scott se hizo dramático por un desperfecto mecánico), la maniobra se logra completamente con la Géminis 10 llevando a bordo a John Young y Michael Collins.
LOS PIONEROS DE LA MISILISTICA
En el periodo que va de finales del siglo XIX a la segunda guerra mundial, por lo menos cuatro pioneros de la misilística y de la astronáutica deben recordarse: Konstantin E. Tsiolkovsky, en Rusia; Robert H. Goddard, en EE.UU.; Hermann Oberth, en Alemania; Robert Esnault-Pelterie, en Francia.
Tsiolkovsky nació en Izev en septiembre de 1857. Matemático y físico, en 1898 propone por primera vez el empleo de combustibles líquidos en sustitución de los sólidos empleados hata el momento, adelantando la idea de que los cohetes pudieran ser accionados por hidrógeno y oxígeno licuificados, o bien por oxígeno líquido e hidrocarburos (precisamente como sucede en la actualidad). En sus estudios revolucionarios, Tsiolkovsky indicó también las líneas fundamentales de la ley por la cual la velocidad final de los cohetes depende de la reserva de combustible y de la velocidad de expulsión de los gases de combustión. Sus escritos fueron publicados en 1923, pero en aquellos años Rusia estaba agitada por gravísimos problemas económicos, sociales y políticos, por lo cual sus geniales investigaciones cayeron en la indiferencia general de científicos y profanos. Sólo después de la Revolución de Octubre Tsiolkovsky encontró estímulos de las autoridades para continuar sus estudios y experimentos hasta 1935, año en que murió. Además de haber realizado en 1930 un modelo de cohete de combustible líquido, el científico ruso logró elaborar los cálculos para lanzar un satélite en órbita terrestre. También más allá del océano, en EE.UU., otro pionero de la misilística no encontró mucha acogida a sus estudios: Robert Hutchings Goddard. Nacido en 1882 en Worcester, Massachusetts, Goddard fue profesor en la Clarke University y hasta 1920 se ocupó de cohetes de combustible sólido. A partir de aquel año, el científico se dedicó a los cohetes con combustible líquido y, en el histórico día del 16 de marzo de 1926, lanzó el primer vehículo con motor de cohete accionado por oxígeno y petróleo ardiente. A este primer experimento siguieron muchos otros y Goddard inventó el sistema para la estabilización automática de los misiles, empleando giróscopos y guías montadas a la salida de las toberas de descarga. Goddard con sus misiles logró alcanzar la altura de 2.750 m. y una velocidad máxima de 880 km/hora. Sus trabajos, como se ha dicho, no suscitaron gran entusiasmo en sus contemporáneos y sólo después del comienzo de la segunda guerra mundial pudo ver la aplicación práctica de los principios que había propuesto muchos anos antes. Goddard murió en agosto de 1945. Hermann Oberth, nacido en Hermannstadt en 1894, llevó muy adelante la investigación científica y tecnológica en la misilística. En 1917 propuso al ministro de guerra alemán usar cohetes con combustible líquido de largo alcance como arma de guerra, pero su idea no es escuchada. De sus estudios salieron los primeros verdaderos cohetes, las V2 de las cuales, después de la guerra, nacerían los vehículos espaciales rusos y americanos. Contemporáneo de estos tres pioneros fue el francés Robert Esnault-Pelterie. Nacido en París en 1881, graduado en ciencias, con sus estudios estableció serias bases científicas para la aviación considerándola como un hecho de transición para la astronáutica. En 1930 publicó "La astronáutica", en la cual recogió todos los conocimientos adquiridos hasta entonces en este campo. Pelterie murió en diciembre de 1957. Los sueños de la astronáutica que había preconizado en sus obras estaban comenzando a convertirse en realidad: poco antes, el 4 de octubre de 1957, los rusos habían puesto en órbita el Sputnik, el primer satélite artificial.
LOS PRIMEROS VERDADEROS COHETES RUSOS Y AMERICANOS
Los desarrollos tecnológicos, conjuntamente a consideraciones políticas interesadas, influyeron inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial en la evolución de los cohetes. Los últimos meses de guerra, por otra parte, habían demostrado el evidente potencial destructivo de los misiles: cuando las tropas soviéticas y americanas entraron en Berlín, todos los ingenieros misilísticos de Peenemunde terminaron por ser raptados, en parte por los americanos y en parte por los rusos. En sus nuevas patrias los ingenieros alemanes construirían más tarde una generación de nuevas armas que convertirían a los EEUU y a la URSS en las superpotencias actuales. Pero vayamos por partes. Los soviéticos, temerosos de la potencia americana en los convencionales bombarderos de amplio radio de acción, se dedicaron de inmediato a un programa que, a través del desarrollo de los cohetes a combustible líquido, llevaría a la creación del primer misil balístico intercontinental. Bajo la guía de los ingenieros alemanes, los rusos lanzaron su primer V 2 en octubre de 1947 y más tarde, en 1949, lograron realizar un misil más avanzado que llamaron T 1. Cinco años más tarde, en 1954, los rusos construirán ya vehículos de varias secciones, los primeros de una generación de misiles de largo alcance, capaces de llevar sus cabezas atómicas a las bases enemigas a miles de millas de distancia. También los expertos americanos utilizaron la V 2, como punto de partida para desarrollar una nueva tecnología rnilitar. Baste recordar que entre 1946 y 1951 unos sesenta y seis V 2 fueron lanzados de la base de White Sands en New Mexico. A diferencia de los rusos, los americanos, confiando en la potencia de sus bombarderos de gran autonomía, al principio no construyeron grandes misiles y prefirieron concentrar sus esfuerzos en el diseño de pequeños cohetes tácticos. Sin embargo, en 1947, también los americanos se dedicaron al estudio de misiles balísticos intercontinentales para estar preparados, en caso necesario, a combatir a los soviéticos. Surgieron tres proyectos diferentes. El primero fue llamado "Teetotaler" porque no se utiliza alcohol en el carburante; el segundo fue bautizado "Old Fashioned" (viejo estilo) porque se basaba en la vieja V 2; el tercero se denominó Manhattam porque el cohete transportaría una bomba atómica, la criatura del llamado proyecto Manhattan. Aparecieron así una serie de cohetes. El primero, simple reelaboración de una V 2, fue llamado Bumper: se había logrado acoplando la primera sección de una V 2 con la segunda sección de un misil Wac Corporal. El vehículo presentó de inmediato muchos problemas y pronto fue abandonado.
Después del programa Bumper el ejército americano construyó el primer misil operativo. El grupo de trabajo estaba dirigido por el exingeniero alemán Werner von Braun, que más tarde se convertiría en ciudadano americano. Los estudios para el nuevo cohete se basaron en la vieja V 2 y el misil, con una altura aproximada de 70 pies, fue bautizado ~Redstone~. El primer lanzamiento se realiza con éxito en 1953. Varado el proyecto Redstone, los americanos constataron de improviso su error en el desarrollo de misiles militares. Para superarlo, nace el programa Atlas. Comparado con el Redstone, el nuevo cohete era un gigante. El Atlas tendría una potencia de 367.000 toneladas y un alcance de 9.000 millas contra 75.000 toneladas y 200 millas del Redstone. Había comenzado así la era de los grandes cohetes americanos que tendría un posterior e importante desarrollo a finales de 1955, cuando comenzaron los trabajos sobre dos misiles de alcance intermedio: el Thor y el Júpiter.
USA Y URSS: LA CARRERA HACIA LA LUNA
El año 1955 fue crucial para los vuelos espaciales. Proclamado por la comunidad científica internacional como año geofísico internacional tanto la Unión Soviética como los EE.UU. anunciaron su voluntad de lanzar satélites artificiales. La Unión Soviética pensó utilizar como cohetes espaciales sus grandes misiles balísticos intercontinentales; los EE.UU., al no poseer misiles de la potencia de los rusos, prepararon el Proyecto Vanguard. La idea era emplear un cohete a combustible líquido ya existente, el Viking como primera sección y, como segunda y tercera, pequeños cohetes a combustible sólido. Pero había demasiada prisa: el Proyecto Vanguard fue un desastre, una serie de lanzamientos frustrados con los vehículos que se destruían a veces sin siquiera alzarse de la rampa de lanzamiento. El fracaso del Vanguard fue acrecentado por los éxitos soviéticos: el 4 de octubre de 1957 se puso en órbita el Sputnik 1, un satélite artificial con un peso de 184 libras que realizaba una vuelta alrededor de la Tierra cada 95 minutos. El cohete empleado por los soviéticos habia sido un misil balístico oportunamente readaptado. Un mes más tarde, los rusos lanzaron el Sputnik 2, un satélite con un pasajero a bordo, una perra de nombre Laika. Los EE.UU. por lo tanto se vieron obligados a actuar de prisa. Abandonado el desastroso Proyecto Vanguard, se pensó en otro cohete. Bajo la guía de Werner von Braun, un equipo de ingenieros construyó el Júpiter, una versión ampliada del cohete Redstone, que preveía el empleo de una segunda sección formada por cohetes de combustible sólido. Y el 31 de enero de 1958, exactamente 84 días después de aprobado el proyecto de von Braun, el primer Júpiter puso en órbita al Explorer 1, el primer satélite artificial americano. Entusiasmados por el éxito, los políticos americanos se dieron cuenta que era necesario crear un ente espacial civil que se encargaría de todas las actividades espaciales de carácter pacífico, dejando al Ejército, la Marina y la Aviación las empresas exclusivamente militares. Nace así, el 1 de octubre de 1958, la NASA (National Aeronautics and Space Administration) que sustituyó a la ya existente NACA (National Advisory Committee por Aeronautics). En los años siguientes, gracias a la NASA, el primitivo liderazgo ruso en cohetes espaciales, fue mitigado. En abril de 1961, los soviéticos emplearon un cohete Vostok para poner en órbita al primer hombre, Juri Gagarin. El cohete Vostok dominó durante largo tiempo los programas espaciales soviéticos. La tecnología espacial americana, en lo relativo a cohetes, fue más diversificada: hubo diversas familias de vehículos. El cohete Júpiter de von Braun fue reelaborado y se convirtió en el cohete Juno, un vehículo de cuatro secciones capaz de generar 150.000 libras de potencia. Otras dos importantes familias de cohetes americanos fueron las de los Atlas y de los Titan. Gracias a un Atlas D en 1962 el astronauta John Glenn se convirtió en el primer americano en órbita. La sección principal del Atlas se servía de 5 motores que desarrollaban más de 350.000 Iibras de potencia. Los cohetes Titan, utilizados por todas las misiones del programa Géminis, tenían un vehículo de base con dos secciones. El primero produciría más de 400.000 Iibras de potencia; el segundo alrededor de 100.000. Sin embargo la carrera hacia los cohetes superpotentes no había acabado. Desde 1957 von Braun soñó con un cohete capaz de desarrollar más de un millón de libras de potencia. Y desde 1959, el ingeniero-científico alemán-americano, trabajó en el proyecto Saturno. Cuando el primer cohete Saturno estuvo preparado, todos aclamaron al prodigio y la carrera hacia la Luna se volcó en favor de los americanos.
EL PROYECTO "MERCURY" SE PONE EN ORBITA
EI 12 de abril de 1961 los soviéticos lanzaron el primer hombre al espacio. La respuesta americana se produce menos de cuatro semanas más tarde con el primer vuelo del proyecto "Mercury", el programa iniciado con el fin de paliar la ventaja adquirida por los soviéticos en el vuelo espacial humano. El 5 de mayo de 1961 el comandante Alan B. Shepard, un oficial de la Marina, se convierte en el primer astronauta americano propiamente dicho. Aunque Shepard no estuvo en órbita alrededor Tierra, alcanzó con su cápsula la altura de 186 km., una cota más que suficiente para ganarse el "título" de astronauta que, según una valoración de la NASA, corresponde a quien haya superado la altura de 80 km. Con su "Mercury 3" rebautizada "Freedom 7" y colocada en la cima de un misil "Redstone" modificado para este propósito, Shepard permaneció en vuelo 15 mintuos y 22 segundos antes de amerizar en el Atlántico: un tiempo relativamente corto, pero suficiente para demostrar que el hombre podía controlar manualmente una astronave en condiciones de ausencia de peso. El vuelo suborbital de Shepard fue repetido el 21 de julio de 1961 por su colega Virgil Grissom, un mayor de la Aviación que con la cápsula "Liberty Bell 7" alcanzó la altura de 190 km. Para llegar al primer vuelo orbital del proyecto "Mercury" fue preciso esperar hasta el año siguiente cuando, el 20 de febrero de 1962, los EE.UU. pusieron su primer astronauta en órbita. La astronave era la "Mercury 6", colocada sobre un misil "Atlas", adecuadamente modificado. El primer americano en volar en órbita fue el teniente coronel de los Marines, John Glenn. Glenn, con la cápsula "Friendship 7", permaneció en órbita "sólo" cuatro horas cincuenta y cinco minituos, completando 3 órbitas alrededor de la Tierra antes de descender sin problemas y alcanzar el objetivo de la misión: poner a prueba las bondades de la cápsula "Mercury", como astronave orbital. Como había sucedido con Shepard, el vuelo orbital de Glenn es repetido el 24 de mayo de 1962 por su colega Scott Carpenter, que con la cápsula "Aurora 7" realizó una misión prácticamente idéntica. El 11 de agosto de 1962 los soviéticos volvieron al espacio con la "Vostok 3" pilotada por el mayor Andrian Nikolaev, quien al día siguiente fue alcanzado en órbita por el coronel Pavel Popovic a bordo de la "Vostok 4". Las dos astronaves pasaron a una distancia de 6 km. una de otra. El "rendez-vous" no fue posible porque las "Vostok" (como por otra parte también las "Mercury") no tenía motores a cohete y el sistema de control necesario para la reunión orbital. Sin embargo la empresa de los soviéticos tuvo pleno éxito: Nikolaev realizó 64 órbitas y Popovic 48, lo que, naturalmente, impulsó a los americanos a proseguir con gran ímpetu el programa "Mercury". El 3 de octubre de 1962, el comandante de la Marina, Walter M. Schirra fue puesto en órbita con la "Mercury-Atlas 8". Su misión tenía la finalidad de demostrar que el hombre y la cápsula "Mercury" podía trabajar juntos por un período más largo que el "totalizado" en las empresas precedentes. Schirra lo logró permaneciendo en el espacio 9 horas y 13 minutos y realizando 6 vueltas alrededor de la Tierra. Bien poco si queremos, en comparación a las 64 órbitas de Nikolaev, una diferencia en parte cubierta con la última misión del proyecto, la "Mercury 9" cuando, el 15 de mayo de 1963, el mayor Gordon Cooper realizó 22 órbitas permaneciendo en el espacio treinta y cuatro horas y veinte minutos. La batalla por la supremacía en el espacio apenas había comenzado y sólo seis años después, con el primer descenso americano en la Luna, puede decirse que concluyó a favor de los EE.UU.
LOS RECORDS RUSOS EN EL ESPACIO
El 4 de octubre de 1957 comienza la aventura espacial de Rusia. El "Sputnik", el primer satélite artificial de la historia, es puesto en órbita a 950 km de altura. El pequeño satélite (pesa poco más de 83 kilos) permanece en órbita sólo tres meses, pero durante su breve vida, gracias a su radiotransmisor, logra proporcionar a los científicos soviéticos numerosos e importantes datos sobre las características físicas del espacio cósmico y sobre las diferentes condiciones de difusión de las onda radio, datos que serán indispensables para calcular los itinerarios cósmicos más complejos. Y de hecho, también gracias al "Sputnik", desde 1957 a hoy los rusos han podido lanzar al espacio más de cincuenta vuelos pilotados y más de cincuenta cosmonautas, de los cuales muchos han repetido la aventura dos o tres veces. Trataremos ahora de exponer la historia espacial soviética deteniéndonos sólo en las etapas más importantes. El 3 de noviembre de 1957 los rusos lanzan al espacio la perra Laika: es el primer animal en volar alrededor de la Tierra. Laika, a bordo del "Sputnik 2", desarrolla un óptimo trabajo: confirma que los organismos terrestres pueden permanecer en el espacio durante períodos prolongados. Y así gracias a la experiencia de Laika y del primer laboratorio espacial ruso lanzado en 1958, el 12 de abril de 1961, a las 9,07 hora de Moscú, desde el cosmódromo de Baikonur, Juri Gagarin puede tomar el camino del cosmos convertirse en el primer astronauta de la historia. El vuelo orbital de Gagarin dura una hora y cuarenta y ocho minutos, alcanzando el objetivo prefijado: demostrar que el hombre no sólo está en condiciones de desplazarse en el espacio a una velocidad de casi 28.000 km. por hora y a una altura de 300 km., sino que también puede conservar a bordo de una cosmonave como la "Vostok" su plena capacidad de trabajo. Dos años más tarde, el hombre no está solo en el espacio: el 16 de junio de 1963 Valentina Tereshkova se convierte en la primera mujer cosmonauta del mundo. A bordo de la "Vostok 6" la Tereshkova realiza 48 vueltas alrededor de la Tierra, antes de retornar felizmente a su base y después de permanecer tres días en el espacio. Hoy Valentina Tereshkova tiene otras dos "colegas espaciales": su compatriota Svetlana Savitskaja, que en agosto de 1982 voló en la "Soyuz T 7" junto con dos compañeros, y la americana Sally Ride, que formó parte de la tripulación del shuttle "Challenger" durante la séptima misión de la lanzadera espacial de la NASA. Pero volvamos a las primacías sovieticos en el espacio. Ruso es también el primer "peatón del cosmos": el 18 de marzo de 1965 es lanzada la cosmonave "Vostok 2" llevando a bordo al comandante Pavel Beliaev y su "segundo" Alecsei Leonov, que efectuará el primer paseo espacial de la historia. Dentro de su escafandra protectora, Leonov se alejará unos 5 metros de la astronave y permanecerá en el espacio durante 12 minutos. De la historia más reciente de las empresas espaciales soviética, son protagonistas en cambio las estaciones orbitales "Salyut", capaces de alojar una tripulación de 2, 3 o más personas para una permanencia prolongada en el cosmos. Lanzadas sin tripulación al espacio, sucesivamente las cosmonaves-transbordadores "Soyuz" transportaron los hombres, y las cosmonaves-cargueros "Progress" el combustible y la carga complementarias. La primera estación "Salyut" fue lanzada en 1971, inaugurando una serie larguísima de misiones. Fue precisamente en el laboratorio espacial "Salyut 7" donde los cosmonautas Anatoli Berezovoj y Valentin Lebedev establecieron, en diciembre de 1982, el récord de permanencia en el espacio: 211 días.
EL DIFICIL OFICIO DE ASTRONAUTA
¿Cómo se llega a astronauta? ¿Qué requisitos es preciso tener para ser elegido como protagonista de una misión orbital o, incluso, planetaria? Era difícil responder a estas interrogantes cuando la NASA, en el ahora ya lejano 1959, invitó al ejército americano a proporcionarle los primeros candidatos a astronautas. Faltaba experiencia, faltaban precedentes: los únicos astronautas eran los descritos en los libros de ciencia ficción o en las "tiras" de Flash Gordon y Buck Rogers. En la difícil búsqueda de los hombres adecuados para ser los primeros en ir al espacio, la NASA tuvo presente algunas características indispensables para garantizar su "aptitud espacial": un título "técnico", una larga experiencia como piloto de aviones militares y una estatura no muy alta que le permitiera entrar en la pequeña cabina de la cápsula "Mercury". Se calificaron más de 500 hombres, que fueron sometidos a pruebas técnicas y psicológicas por un personal médico especializado. Finalmente, muchos candidatos fueron eliminados y otros decidieron no continuar. Los que "sobrevivieron" fueron siete: M. Scott Carpenter, Gordon Cooper, Virgil Grissom, Donald Slayton, John Glenn, Walter Schirra, Alan Shepard. Cada uno de ellos voló en una cápsula "Mercury", con la excepción de Slayton que permaneció en tierra a causa de no ser satisfactorias sus condiciones cardiacas. Sin embargo, Slayton se reincorporó en 1975, participando en la misión ."Apolo-Soyuz". A esta primera "hornada" de astronautas, naturalmente, siguieron otras que la NASA ha seleccionado en los años siguientes para los programas "Géminis" , "Apolo" y, por último, "Space Shuttle". Sustancialmente, los requisitos exigidos a los primeros astronautas no han cambiado hasta el día de hoy, aunque para el "Space Shuttle" en.particular se ha bajado la edad (treinta y cinco años); no es esencial pertenecer al ejército, la altura no debe ser taxativamente baja y, novedad, las mujeres han podido formar parte de la selección de los candidatos a las misiones orbitales. Sin embargo, el programa de adiestramiento sigue siendo tan duro y agotador como en los primeros tiempos. Sustancialmente, cuando se es elegido para ser astronauta es como volver a los bancos de la escuela: a pesar del título ya adquirido, los candidatos deben estudiar nuevamente matemáticas, meteorología, astronomía, física, adquirir familiaridad con las computadoras y estudiar navegación espacial. Sin embargo, el entrenamiento físico representa el obstáculo más duro. Para habituar ante todo a los astronautas a la ausencia de gravedad que encontrarán en el espacio, se comienza a entrenarlos a bordo de un avión, un C-135 adecuadamente modificado en su interior, donde se recrea artificialmente la ausencia de gravedad por períodos superiores a medio minuto. Durante los momentos de "gravedad cero", los astronautas deben practicar diversos tipos de actividad, manipular aparatos, comer y beber. Y no es nada fácil entrenarse a comer y beber en ausencia de gravedad. En los tiempos de John Glenn se obviaba con un tubo similar al de la pasta de dientes, en el cual estaban contenidos los alimentos precisamente en pasta. Hoy, abordo del "Shuttle", la tecnología espacial permite el milagro de una verdadera comida liofilizada rehidratada en el momento del consumo. El "training" de los astronautas, obviamente es mucho más complejo de lo hasta aquí descrito: para ejercicios más largos en condiciones simuladas de ausencia de peso es utilizada una "piscina" especial, donde los astronautas pueden entrenarse incluso con el modelo de la lanzadera espacial; no faltan después las cotidianas manipulaciones en los simuladores de vuelo y cursos de especialización en las computadoras.
EL ADIESTRAMIENTO DE LOS "HOMBRES MERCURY"
Se habían presentado 508, quedaron 7: los "magníficos siete" temerarios (sobrenombre que se les puso de inmediato) que por primera vez irían al espacio en las cápsulas (Mercury). Está de más decir que en la preparación y en el adiestramiento de los que se convertirían en los primeros astronautas americanos, los técnicos y el personal médico de la NASA pusieron una especial, casi obsesiva meticulosa atención.
Las incógnitas de la "ecuación espacio" eran muchas y para superarlas, por lo menos en el papel, se hizo de todo. En primer lugar era preciso acostumbrar a la tripulación a la estrecha cápsula espacial "Mercury": más de 100 horas se dedicaron a las pruebas de control de los aparatos de a bordo, pruebas que se efectuaron en los hangares o en las zonas de lanzamiento, porque la cápsula estaba fija al vehículo de lanzamiento. Los futuros astronautas pasaron más de 90 horas dentro de un simulador de vuelo, realizando todos los ejercicios necesarios para aprender de memoria cada maniobra y familiarizarse con las técnicas de alcance de la órbita. También se simularon todos los desperfectos, incluso los impensables, que podrían ocurrir en el equipo durante el vuelo orbital; se registraron en una cinta magnética las diferentes entonaciones de la voz del astronauta en relación a las diferentes dificultades simuladas. Esto, según los científicos, le permitiría al personal de tierra reconocer inmediatamente, si se hubiera producido, una situación de peligro y disponer de inmediato el retorno a la base. Importantísima en el período de entrenamiento anterior al vuelo, fue la preparación física. Glenn, para mantenerse en forma, corría todos los días ocho kilómetros, sólo en las últimas semanas limitó sus carreras a 2 ó 3 kilómetros por día, hasta observar un completo reposo los dos días anteriores al lanzamiento. Exámenes médicos y análisis clínicos acompañaron al astronauta hasta algunos minutos antes del lanzamiento: se estudiaron los efectos de la soledad sobre el sistema nervioso y sobre el comportamiento. Finalmente, cuando después de los dos vuelos suborbitales de Shepard y Grissom, llegó la hora X de la primera misión orbital "Mercury" y John Glenn, con su cápsula "Friendship 7", realizó tres órbitas alrededor de la Tierra, todos los técnicos de la NASA dieron un suspiro de alivio: el hombre podía volar por el espacio y volver a la Tierra en óptimo estado de salud. El vuelo de Glenn demostró que una de las más temidas barreras que se le presentaban al hombre para el "salto en el espacio", la ausencia de gravedad, era un obstáculo superable. Ninguno de los efectosnocivos de este estado que los estudiosos habían temido (náusea, vómito, desorientación, insomnio, fatiga, etc.) habían sido advertidos por él. Después del vuelo de Glenn queda sin efecto también la hipótesis de que el aislamiento llevaría al astronauta a una especie de "locura del espacio". Cada vuelo del programa "Mercury", en sustancia, constituyó una etapa para el sucesivo, porque los resultados de uno sirvieron para la preparación del otro, y las seis misiones permitieron resolver y definir muchos problemas médicos. Los hombres "Mercury" fueron, puede decirse, verdaderos "cobayas" humanos y gracias a ellos los científicos pudieron valorar la influencia del ambiente espacial sobre el organismo humano, experimentar el traje presurizado y estudiar las reacciones del astronauta a la atmósfera artificial de oxígeno puro a bajapresión. Todos datos importantísimos que sirvieron para abrir el camino a las misiones de los programas "Géminis", y "Apolo" y, más adelante, en los años venideros, al del"Space Shuttle", la lanzadera espacial destinada a convertirse en un medio "corriente" de transporte.
"GEMINIS": LOS GEMELOS ORBITALES
Si el objetivo del programa "Mercury" era mostrar que el hombre podía partir a la conquista del espacio y volver a la Tierra sin sufrir ningún daño, la finalidad del programa "Géminis" fue habituar a los astronautas a las nuevas técnicas que sería indispensable adoptar en el programa "Apolo". El 23 de marzo de 1965 sono la hora X para el programa "Géminis": después del éxito de una misión suborbital anterior, la "Géminis 3" (la primera cápsula biplaza americana) inició el camino del espacio. A bordo estaban el "veterano" Virgil Grissom (con un vuelo suborbital con la "Mercury 4" en su haber) y el "delfím" John Young. La "Géminis 3", en las cuatro horas y 53 minutos de su vuelo, efectuó numerosos "loopings orbitales" y su tripulación logró demostrar que, gracias a los cohetes de los que estaba provista la nave, el hombre ya no tendría que estar encadenado a una órbita. Era el primer paso hacia el "rendez-vous" espacial. La misión sucesiva de la "Géminis 4" (3-7 de junio de 1965), marcó otra etapa histórica: Edward White, uno de los pilotos, salió al vacío y permaneció durante veintiún minutos dando vueltas alrededor de la nave como un pequeño y verdadero satélite, gracias a una pequeña "pistola espacial". El "rendez-vous" espacial, en cambio, correspondió a la tripulación de la "Géminis 6", Walter Schirra y Thomas Stafford, quienes alcanzaron en órbita a sus colegas James Lovell y Frank Borman, que se encontraban en la cápsula "Géminis 7" después de una auténtica persecución espacial. Las dos astronaves permanecieron en formacion durante cinco horas, pero no hubo un verdadero contacto: el primer "docking" se llevó a cabo más tarde, el 16 de marzo de 1966, por la "Géminis 8" cuando Neil Armstrong y su colega Scott colocaron la nariz de su "Géminis" dentro del "Agena", el misil-diana que había sido lanzado anteriormente. De todos modos, las cuatro misiones del programa "Géminis" dieron óptimos resultados perfeccionando estas técnicas. La bondad del programa, por otra parte, también se demostró con el hecho de que casi todos los hombres "Géminis" (Young, Mc Divitt, Conrad, Borman, Lovell, Schirra, Stafford, Armstrong, Scott, Cernan, Collins, Gordon, Aldrin), fueron "reciclados" en el programa "Apolo" y muchos de ellos se convirtieron en comandantes de misión.
Del "Mercury" al "Apolo"
La conquista de nuestro satélite natural fue la lógica conclusión de un programa iniciado en mayo de 1961, cuando el entonces presidente de los Estados Unidos John Kennedy anunció la decisión del país de impulsar con todas sus fuerzas este proyecto. "Yo creo", dijo Kennedy en su mensaje al Congreso, "que nuestra nación podrá alcanzar este objetivo y que antes de que finalice este decenio, un hombre caminará por la Luna y volverá sano y salvo a la Tierra". Palabras proféticas, podría decirse, que tuvieron el efecto de impulsar el programa espacial de la NASA y el deseo de los americanos de derrotar a Rusia en la supremacia del espacio. A decir verdad, sin embargo, las etapas tecnológicas que hicieron posible la conquista de nuestro satélite natural habían sido superadas aun antes de 1961, y fueron cubiertas por dos programas: "Mercury" y "Géminis". Iniciado en 1958, el proyecto "Mercury" era un programa terminado y, en el contexto de la empresa "Apolo-Luna", representó el primer paso para realizar un vehículo espacial capaz de llevar un hombre a la superficie selenita. El segundo escalón, representado por el programa "Géminis", permitió llevar a cabo un vehiculo mucho más avanzado, capaz de transportar a dos hombres. Con un peso superior al doble de la nave "Mercurio", el vehículo "Géminis" (3.791 kg.) consistía en dos módulos, precisamente como será en la misión "Apolo". Durante las 10 misiones "Géminis" enviadas al espacio entre marzo de 1965 y noviembre de 1966, los astronautas aprendieron a realizar actividades extra-vehiculares, a efectuar maniobras de "rendez-vous" en órbita y a llevar a cabo experimentos científicos limitados. La verdadera prueba de que el hombre podía soportar la ausencia de gravedad, sin efectos negativos durante un período suficiente que permitiera realizar el viaje Tierra-Luna, surge de la misión "Géminis 7" que se prolongó catorce dias: del 4 al 18 de diciembre de 1 965.
"APOLO": INCOGNITA LUNA
¿Qué incógnitas esperaban a los astronautas del "Apolo" en su primer descenso sobre la Luna? ¿Cómo reconstruir en la Tierra todas las fases de las operaciones lunares para adiestrar a los astronautas proporcionándoles la imagen más exacta posible de lo que encontrarían en realidad? El problema no era simple de resolver y exigió emplearse a fondo a todos los técnicos de la NASA que a mediados de los años sesenta estaban trabajando en el proyecto "Apolo", hasta que todos convinieron que el único sistema para obtener respuestas apreciables era construir simuladores lunares. Nace así el Apollo Mission Simulator (AMS), el simulador más complejo y más costoso jamás realizado por el organismo espacial americano. El AMS no tenía nada que ver con las instalaciones clásicas que habían sido utilizadas para el entrenamiento de los astronautas de las misiones precedentes. El habitáculo, que reconstruía la cabina en sus mínimos detalles, estaba inserto a un complejo más grande de estructuras unidas a una gigantesca batería de calculadores electrónicos, en los cuales era posible almacenar todas las informaciones de una misión. Sistemas de máquinas fotográficas y cinematográficas y una serie de maquetas realistas, conseguían ofrecer a los pilotos imágenes muy cercanas a las que tendrían durante la misión, tanto en la órbita terrestre, como en las diversas etapas de la trayectoria lunar o del vuelo alrededor de la Luna. Las maquetas tenían la finalidad de dar a los astronautas la impresión deseparar realmente el LEM de la tercera sección del transportador, o de acercarse al módulo lunar en el momento de su retorno de la Luna. Por consiguiente fue "jugando", con el Apollo Mission Simulator como los futuros conquistadores de la Luna se entrenaron hasta que, dos años antes del histórico desembarco, en 1967, la NASA construyó otro simulador aún más perfeccionado. Se llamaba LOLA (Lunar Orbit and Landing Approach) y permitió a los astronautas, gracias a un sistema de cuatro maquetas de la superficie lunar a diferentes escalas sobre los que se movían los haces de luz de las telecámaras, tener una visión particularmente real de nuestro satélite, tal como puede verse a alturas comprendidas entre los 50 metros y los 300 km. Con el LOLA, los "apolonautas" pudieron simular todo, acercamientos rasantes y descensos verticales incluidos. Fue entonces cuando el descenso sobre la Luna comenzó a hacerse una realidad.
La gran noche de la Luna
La "gran noche" comienza el 20 de julio de 1969. Por las pantallas de los televisores conectados por mundovisión con el espacio, van a llegar imágenes de un sueño que se está convirtiendo en realidad: la conquista de la Luna. Para el primer "alunizaje" de la historia se ha elegido un lugar situado en la parte centro-occidental del Mar de la Tranquilidad. Y es en este perdido "cráter" selenita, donde se encuentra el LEM con sus cómicas y largas patas de araña, desde donde se lleva a cabo el diálogo con la base de Houston, la "radiocrónica" de la conquista de la Luna. Un documento histórico que aqui reproducimos en sus partes esenciales. Neil Armstrong ha descendido apenas sobre suelo lunar, ha dejado la primera huella y ha pronunciado, al descender de la escalerilla, la histórica frase: "Es un pequeño paso para un hombre, pero un gigantesco salto para toda la humanidad", cuando Houston interviene. Houston: "Armstrong, ¿qué es lo que está viendo?" Armstrong: "La superficie aquí es muy fina y polvorosa. Este polvo puedo recogerlo bastante bien con mi tacón, se adhiere en finas capas a la suela, como si fuera polvo de carbón.
Mis pies se hunden sólo una fracción de centímetro, tal vez ocho milímetros, pero puedo ver las huellas de mis botas y los pasos en las finas partículas de este polvo. No parece que haya dificultades para desplazarse, como pensábamos; caminar aquí tal vez sea más fácil que en las pruebas que hicimos en tierra". Aldrin (el segundo astronauta en pisar suelo selenita): "OK Houston. La muestra de emergencia ha sido tomada; sin embargo, parece que resulta un poco difícil excavar". Armstrong: "La superficie es muy interesante; es muy suave, pero aquí y allí, la comprimo con el recogedor de emergencia y la encuentro muy dura". Aldrin (que ahora está más alejado de Armstrong): "Desde aquí se aprecia un panorama bellísimo. Es un poco parecido a algunos desiertos de los Estados Unidos". El diálogo continúa, naturalmente, hasta el momento de subir de nuevo a bordo. Han transcurrido más de catorce horas, todas utilizadas para realizar importantes experimentos y recoger muestras, cuando el LEM "Eagle", el águila, vuelve a su nido, al módulo de servicio "Columbia" en el que se ha quedado esperando Michael Collins.
"Apolo 17" Misiones para la Luna
"Nosotros hemos traído a casa muchas rocas lunares. Yo pienso que así como la piedra Rosetta permitió descubrir el lenguaje de los antiguos egipcios, estas rocas podrán poner en claro el misterio del origen de la Luna y, ¿por qué no?, también de nuestro planeta y de nuestro sistema solar". Estas palabras fueron pronunciadas por Michael Collins, el piloto del módulo de servicio del "Apolo 11 " ante una sesión del Congreso de los Estados Unidos, el 16 de septiembre de 1969. Con el "Apolo 12" (14-24 de noviembre de 1969) comenzó una serie de experimentos científicos sobre la Luna mucho más complejos, completados por los astronautas Charles Conrad y Alan L. Bean, que descendieron con el LEM "Intrepid" en el Océano de las Tempestades, cerca del ecuador lunar. Conrad y Bean realizaron dos paseos extravehiculares y colocaron sobre suelo lunar un "laboratorio", llamado ALSEP (Apollo Lunar Scientific Experiments Package). Comprendía un sismómetro, un magnetómetro, un espectrómetro para el viento solar y otros sofisticados instrumentos para estudiar los campos magnéticos, los terremotos lunares y los gases de superficie. La siguiente misión, "Apolo 13", fue la más desventurada de todo el programa. Dos días después del lanzamiento (11 de abril de 1970) estalló un depósito de oxígeno en el módulo de servicio y Houston se vio obligado a cancelar la misión. Los astronautas Lovell, Haise y Swigert volvieron sanos y salvos a la Tierra por milagro. Con el "Apolo 14" (31 de enero-9 de febrero de 1971) los astronautas Shepard y Mitchell "alunizaron" en la región de Fra Mauro y permanecieron nueve horas fuera del LEM "Antares" recogiendo casi 45 kg. de muestras y rocas lunares. Con esta misión se inauguró el primer vehículo de ruedas sobre la Luna, sin motor, que tenía que ser empujado por los propios astronautas. Con el "Apolo 15" (26 de ju1io-7 de agosto de 1971), la misión sucesiva, se llevó a la Luna un verdadero jeep lunar eléctrico. Con las dos expediciones finales, "Apolo 16" y "Apolo 17", se completaron los experimentos. En la misión "Apolo 16" (16-27 de abril de 1972) los astronautas Young y Duke lograron recorrer 27 km. con su jeep lunar. Con el "Apolo 17" fue enviado a la Luna el primer científico: el geólogo Harrison H. Schmitt.
La primera base en la Luna
Eugene A. Cernan, comandante de "Apolo 17" mientras se ejercita al volante de su jeep lunar durante la primera parte de la actividad extra-vehicular prevista por el programa. La tripulación de "Apolo 17" volvió a la Tierra el 19 de septiembre de 1972 y, desde entonces, ningún otro hombre ha sido enviado a la Luna. Razones económicas (los costos habian sido muy elevados) habian hecho concluir, antes de lo previsto, el programa "Apolo". ¿Cuáles son los futuros programas para la Luna? ¿Será posible instalar algún día una base en nuestro satélite natural? Como vemos en los dos dibujos de la página de al lado, son muchos los proyectos para una colonización de nuestro satélite. El dibujo muestra cómo podrá ser en el futuro una base lunar, con instalaciones para el personal encargado del funcionamiento de esta base, que tendrá como Iobjetivo el efectuar exploraciones en la superficie selenita y llevar a cabo experimentos de ingeniería. El material para construir la base deberá ser transportado en parte desde la Tierra y en parte obtenido en la misma Luna. Para el transporte de material a la Luna se ha proyectado el empleo de dos "remolcadores", que a su vez serán transportados en "Space Shuttle". El primer vehículo será utilizado como propulsor para lanzar al espacio, a la velocidad de 2.000 metros por segundo, al otro remolcador.
Después del lanzamiento éste se separará y volverá a entrar en órbita alrededor de la Tierra con el "Shuttle". Al mismo tiempo, el segundo remolcador transportará algo así, como 7 toneladas de carga en órbita lunar y tendrá consigo bastante combustible para volver después a una órbita terrestre. Para transportar la carga sobre la superficie de la Luna será utilizado, en cambio, un remolcador modificado con una especie de patas para el descenso.
ASI SUBIERON LOS RUSOS AL "TREN ESPACIAL"
Dijo Juri Gagarin, el primer hombre del cosmos: "Durante la preparación, nuestros organismos y nuestros sistemas nerviosos son sometidos a brutales transiciones. Nada más salir de la centrífuga, permanecíamos durante largo tiempo en la "cámara oscura" con paredes asónicas. La prueba tenía la finalidad de determinar la resistencia nerviosa y psíquica del futuro cosmonauta, que se encontraría durante muchos días en un habitáculo de reducido volumen y aislado del mundo exterior. "No todos (agrega Gagarin) soportaban con igual suerte la (segregación), la centrífuga y la cámara térmica, donde durante dos horas se vivía a una temperatura de 70O grados centígrados. Los médicos iban eliminando a nuestros compañeros a medida que pasaba el tiempo y el número de candidatos para el primer vuelo espacial disminuía a ojos vista. Este testimonio de Gagarin nos hace comprender perfectamente lo que se esforzaron los científicos soviéticos en el entrenamiento de los hombres que serían enviados al espacio, y nos hace comprender claramente que la selección fue despiadada. Por otra parte, es preciso decir que los científicos rusos no tenían ninguna experiencia sobre las reacciones del organismo humano en el espacio y ciertamente no podían arriesgarse a un fracaso ante los ojos del mundo en la primera misión. El programa "Vostok" el que permitió al hombre dar el primer paso en el cosmos, fue un éxito gracias a la meticulosidad que los cientificos soviéticos dieron a la preparación física y técnica de sus cosmonautas. Después del vuelo de Jury Gagarin, que duró ciento ocho minutos, le tocó el turno a la "Vostok II" con la que German Titov permaneció en órbita durante más de veinticinco horas. Sólo cuatro meses más tarde de la primera misión en el espacio, la duración del vuelo y las exigencias puestas en el sistema de supervivencia habían aumentado increíblemente y era preciso estudiar las soluciones a los nuevos problemas. La "Vostok ll" fue la primera misión que ofreció verdaderamente a los rusos la posibilidad de estudiar el desarrollo de los principales procesos fisiológicos relacionados con el ciclo de veinticuatro horas (alternancia de sueño y vigilia, de trabajo y reposo, etc.), y la duración del vuelo permitió ampliar considerablemente el programa asignado al piloto. Los sucesivos vuelos de la "Vostok lll" y de la "Vostok IV" (11 - 12 de agosto de 1962) estuvieron caracterizados por dos hechos principales: la duración y la presencia en órbita simultánea de dos naves cósmicas con hombres a bordo Nikolaev y Popovic, a bordo de las respectivas "Vostok" gracias a una conexión constante a través de la radio, pudieron intercambiar informaciones e impresiones a lo largo de todo el experimento Un contacto permanente que invitaba a no dudar que la próxima etapa sería un vuelo con más astronautas a bordo de la misma nave Y en efecto, así fue: después de otro vuelo gemelo de la "Vostok V" y de la "Vostok Vl" (pilotadas respectivamente por Bikovski y Valentina Tereshkova, la primer mujer del espacio) para poner a punto los últimos aspectos técnicos del programa, se realiza la nave multiplaza "Voskhod", y el 12 de octubre de 1964 es lanzada la "Voskhod 1" con una tripulación de tres hombres: Vladimir Komarov, piloto; Konstantin Feoktistov, diplomado en ciencias técnicas, y Boris Jegorov, doctor en medicina Las ventajas de la nueva fórmula inaugurada por los tres rusos del espacio es hoy fácilmente intuible: en las mismas misiones del "Space Shuttle" la tripulación está compuesta por dos pilotos y por los llamados "mission specialists" Los rusos comprendieron la importancia de esta fórmula desde el primer vuelo de la "Voskhod" que permitió concebir cada experimento a un nivel científico más elevado.
LA URSS BATE A LOS EE.UU. EN LA MARATON ESPACIAL
Una estación espacial que se mantiene en órbita durante meses, años: este es, desde siempre, el sueño de los científicos americanos y rusos. Un sueño que, puede decirse, comenzó a hacerse realidad desde el día en que Juri Gagarin--era el lejano 1961-- demostró que el hombre podia vivir en el espacio. Los EE.UU. fueron los primeros en pensar seriamente en el desarrollo de un proyecto para una estación espacial: aún antes de las expediciones lunares del programa "Apolo". Sin embargo sólo fue después de la conclusión de la última misión "Apolo", la número 17, cuando la NASA decidió poner en órbita el primer laboratorio espacial con tres hombres a bordo: el "Skylab". Sustancialmente el "Skylab" consistía en la tercera sección de un cohete "Saturno S-4B", oportunamente modificado, que hospedaba a los astronautas (dividido logísticamente en "zona-noche", "zona-comida" y "zona-trabajo"), mientras el resto de la astronave estaba equipado como un laboratorio de tierra muy bien provisto. En el exterior resultaba caracteristico un potente telescopio, denominado "Apollo Telescope Mont", que tenia palas como un helicóptero y sobre las cuales estaban montados cuatro paneles solares destinados a procurarle la energía necesaria para funcionar. Fue precisamente en la última de las misiones del "Skylab", la número 4 (16 de noviembre de 1973 - 8 de febrero de 1974), cuando los tres astronautas Gerald Carr, Edward Gibson y Willian Pogue establecieron el récord americano actual de permanencia en el espacio: ochenta y cuatro dias durante los cuales la tripulación giró alrededor de la Tierra, cubriendo la fantástica distancia de 34 millones de millas y logró, entre un experimento y otro, tomar algo así como 75.000 fotografias del Sol y 17.000 de la Tierra. Un récord ampliamente batido a fines de 1982 por sus colegas rusos Anatoli Berezovoj y Valentin Lebedev, que volvieron felizmente a tierra después de doscientos once días de permanencia en el espacio a bordo del laboratorio espacial "Salyut 7". Como es sabido, el sistema ruso "Soyuz-Salyut" difiere sustancialmente del americano del "Skylab". Se trata de un "tren espacial" formado por un vehiculo lanzadera (la "Soyuz"), con el cual es posible transportar la tripulación hasta la propia estación espacial modular (la "Salyut") puesta en órbita anteriormente. Algunos datos curiosos sobre las diversas "Salyut" lanzadas por los rusos: la "Salyut 6" permaneció en órbita durante cuatro años y diez meses, albergando de vez en vez a 30 cosmonautas y recibiendo unas 33 "visitas" por parte de otras tantas "Soyuz", a veces con una tripulación a bordo y otras deshabitadas, que sólo llevaban provisiones. La "Salyut 7", la estación espacial con la cual Berezovoj y Lebedev lograron convertirse en los "maratonistas del espacion" fue una de las más frecuentadas. Fue visitada por el francés Jean-Loup Chrétien y sobre todo por Svetlana Savitskaya, a quien las crónicas recuerdan (aunque los rusos lo hayan desmentido varias veces) como la protagonista del primer abrazo en órbita. Hasta aqui, esto ya es historia. Pero, ¿cuál será el futuro de las estaciones espaciales? En la actualidad los soviéticos están estudiando un nuevo vehículo capaz de albergar hasta 12 personas, que se lanzaría con un nuevo y potente cohete del tipo del "Saturno V". Por su parte, los americanos están empeñados en un proyecto que debería comenzar en los primeros años de los noventa y que prevé módulos habitables para ocho personas, que llevaría el "Space Shuttle" cada tres meses. Las futuras estaciones servirán para muchos fines: para producciones industriales muy particulares, como plataformas para ulteriores misiones y, lamentablemente, como base para actividades militares en el espacio.
LAS PRIMERAS MUJERES ASTRONAUTAS
El 16 de junio de 1963 es una fecha histórica para la astronáutica y la humanidad: Valentina Tereshkova, de 26 años, ciudadana soviética, se convierte en la primera mujer cosmonauta del mundo. A poco más de dos años de otro histórico vuelo (el de Juri Gagarin que en la mañana del 12 de abril de 1961 abrió al hombre el camino del espacio) los rusos escriben en el libro de oro otro importante primado. Y este de la Tereshkova es también un record destinado a durar, en el tiempo, mucho más que el de su colega Gagarin: será preciso esperar unos veinte años para que otra mujer vuelva al espacio. Es otra soviética, Svetlana Savitskaja, en agosto de 1982, quien repitió la experiencia de Tereshkova. Sin embargo, como tiempos y medios han cambiado (los rusos han inaugurado a partir de 1971 el sistema del llamado "tren espacial" y en muchas misiones envían al espacio tripulaciones de tres o más cosmonautas para ocupar las estaciones espaciales), Svetlana Savitskaja en su "Soyuz T-7" no viaja sola como Valentina Tereshkova en la "Vostok 6": junto a ella están el comandante Leonid Popov y el ingeniero de a bordo Alecsandr Serebrov. Una presencia masculina que hará correr tinta en los periódicos de todo el mundo: inmediatamente después del vuelo espacial del terceto ruso, se corrió la voz de que Svetlana, en nombre de la ciencia, habría sido protagonista del primer amor espacial. Los rusos desmintieron repetidas veces un hecho semejante, aunque en realidad con poca convicción. Por otra parte, de las dos primeras cosmonautas de la histora (como es costumbre rusa, pues los soviéticos no dan mucha publicidad ni a sus misiones ni a los que en ellas participan) sabemos bien poco. De Tereshkova se sabe que proviene de una familia modesta, que se ha divorciado recientemente del cosmonauta Adrian Nikolaev, que tiene una hija de 19 años y que después del histórico vuelo se convirtió en una especie de mito en Rusia. Esto es así hasta el punto que, abandonada la actividad espacial (hoy tiene 47 años), se ha dedicado a la política con gran éxito, entrando incluso a formar parte del presidium del Soviet Supremo.
Svetlana Savitskaja (34 años) es, en cambio, "hija de especialistas". Su padre es el mariscal del aire Evgeni Savitskja, dos veces héroe de la Unión Soviética por los méritos acumulados durante la segunda guerra mundial; y como "de tal padre tal astilla", Svetlana desde niña jugaba con aviones en lugar de hacerlo con muñecas. Su gran pasión era el paracaidismo, hasta el punto que a los 17 años había ya conquistado tres records mundiales con más de 500 lanzamientos en su haber. De Sally Ride, la primera americana que a bordo de la lanzadera "Challenger" voló en el espacio en junio de 1983, se sabe todo o casi todo. Sally Ride nació en Encino, un suburbio algo burgués de Los Angeles; tiene 32 años, es simpática, de ojos azules y cabello oscuro, mide 1,63 metros, pesa 52 kg. y parece una niña que llegó por equivocación al aséptico mundo del organismo espacial americano. Pero esto es sólo en apariencia. En realidad, Sally siempre ha deseado ser astronauta: "Desde que tenía 12 ó 13 años y era la época de las naves Mercury y Géminis" dice. "Y así cuando leí en un periódico de la Universidad (Sally Ride se licenció en Stanford con una tesis en astrofísica) que la NASA buscaba candidatos astronautas para el "shuttle", he abandonado todo y corrí a presentarme". Junto con ella se presentaron, como puede verse en los archivos de la NASA, 8.079 candidatos, de los cuales 1.544 eran mujeres. "Todos", continúa Sally, "me decían que estaba loca y me preguntaban cuáles podían ser mis posibilidades. Sin embargo yo estaba firmemente decidida a lograr mis propósitos".
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