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AL CIELO EN NOMBRE DE LA CIENCIA |
LA TRAGEDIA DEL CHALLENGER

El 28 de enero de 1986, el Challenger estalló en el aire, 74 segundos después de despegar, al fallar el sistema de juntas que unía sus partes. En su tripulación iba una maestra que dictaría clases desde allí.
Entre los objetivos del vuelo de los transbordadores estaba la ocupación definitiva del espacio. Fue la peor catástrofe en la lucha por ganar el cielo.
Los aplausos, vivas y gritos de alegría se congelaron en miles de personas, cuando el "Challenger" se convirtió en una gigantesca bola de fuego, apenas un minuto después de despegar del Centro Espacial Kennedy.
Los brazos de los centenares de estudiantes, familiares y turistas que despedían al "Challenger", que llevaba al espacio a la primera ciudadana de a pie, la profesora Christa McAuliffe, quedaron en alto, como si bajarlos significaría la aceptación de la tragedia que acababa de ocurrir a las 11.39 hora local (17.39 GMT), delante de millones de espectadores, que seguían el despegue en directo, por radio o televisión.
Mientras la nave espacial explotaba, dividiéndose en dos bolas de fuego que surcaron el cielo, descontroladas, hasta hundirse en el Océano Atlántico a unas 60 millas de la costa, una profunda ola de incredulidad golpeó a los presentes.
"Dios mío, no, no, no puede ser", exclamó Wendy Dickman, una periodista de la agencia EFE, resumiendo el sentir popular. "El vehículo ha explotado" fueron las palabras de un funcionario de la NASA encargado de dar la noticia a los padres de la profesora McAuliffe quienes se desplazaron desde Massachuset para ver a su hija, hacer historia.
El matrimonio se mostraba ansioso, durante la cuenta regresiva, cuando finalmente el Ghallenger con su hija y otros seis tripulantes se elevó en el cielo gélido y azul de Cabo Cañaveral, se les notó un momento de alivio.
Más alegres, aunque también nerviosos, se mostraban el marido de McAuliffe, Steven, y sus dos hijos, Scot de 9 años y Carol de 6.
Durante 45 minutos, después de la explosión, seguían cayendo al mar diminutos despojos, como si la nave se hubiera desintegrado.
Esta lenta lluvia de material, aparentemente procedente de la nave espacial, retrasó las tareas de rescate, impidiendo que varios aviones C-130, helicópteros
y lanchas de la guardia costera, pudieran llegar al lugar donde se precipitaron las dos bolas de fuego en quedó dividido el Challenger.Dos horas después de la mayor tragedia de la historia de la aviación espacial, sólo se podían ver residuos químicos y diminutos despojos en la vasta zona del mar que la NASA delimitó como lugar de rescate.
La NASA calificó, inmediatamente, el accidente de "insobrevivible", y para todos aquellos que presenciaron la explosión, la esperanza de hallar con vida a los seis astronautas y a la maestra, era pura utopía.
Tras los primeros momentos de incredulidad, seguidos de un sepulcral silencio. siguieron las esperadas escenas de dolor y llanto.
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(izq.)Nube de humo negro provocada por un escape en el momento del lanzamiento y que posteriormente desencadenara la tragedia. |
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Menos de tres segundos del lanzamiento |
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El Challenger segundos después del lanzamiento |
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Poco más de un minuto después explota |
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Un grupo de personas observa atónita las dos bolas de fuego en que se divide el Challenger luego de la explosión. |
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Una vez ocurrida la explosión los resos caen al mar bajo la mirada atónita del público entre los que se encontraban familiares de las víctimas. |
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LOS TRIPULANTES

Los siete tripulantes del malogrado transbordador "Challenger" tenían en común, a pesar de su relativa juventud, una vasta preparación en varios campos de la ciencia.
Elison Onizuka:
De 39 años, nacido en Hawai, estaba casado y era padre de dos hijos. Era mayor de la fuerza aérea norteamericana, donde trabajaba como un experimentado ingeniero de pruebas de vuelo.
Gregory Jarvis:
De 41 años, casado y padre de tres hijos, era ingeniero de la compañia norteamericana Hughes Aircraft CO, que debía realizar experimentos sobre la dinámica de fluidos, para mejorar la fabricación de los satélites de comunicaciones.
Michael Smith:
De 40 años, casado y padre de tres hijos, era un piloto de la marina norteamericana que estaba considerado como uno de los más expertos, con 4.300 horas de vuelo en 28 tipos de aviones.
Veterano de la guerra de Vietnam, por la que recibió varias condecoraciones, Smith se había graduado en ingeniería aeronáutica y éste era su primer viaje espacial.
Christa McAuliffe:
De 37 años, casada y madre de dos hijos. Profesora de inglés e historia norteamericana en la escuela de Concord (New Hampshire), iba a convertirse en la primera maestra y civil que viajaba en un transbordador.
Francis Scobee:
Comandante de 46 años, graduado en ingeniería aeroespacial y participó en la guerra de Vietnam. Fue el piloto de la misión del Challenger de marzo de 1984, en la que se recuperó y volvió a ponerse en órbita un satélite.
Judith Resnik:
De 36 años, estudiaba para ingeniero electrónico cuando se enteró de que la NASA buscaba científicos dispuestos a volar al espacio.
En 1978, fue elegida como la primera mujer astronauta por la agencia espacial y en el vuelo del Discovery de agosto de 1984 se convirtió en la primera mujer que viajó al espacio exterior.
Ronald McNair:
De 35 años, casado y padre de 2 hijos, se doctoró en el reputado Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
ÚLTIMAS PALABRAS
Las palabras desde el transbordador durante el primer minuto de vuelo fueron rutinarias y hubo un silencio luego de que la aeronave estallase en pleno vuelo.
La transcripción de la conversación entre el piloto del transbordador, Mike Smith, y el comentarista y el controlador de la misión fue la siguiente:
- Comentarista misión 10-9-8-7-6, tenemos inicio de motor principal, 4-3-2-1, y despegue. Despegue de la 25 misión del transbordador y se separó de la torre de lanzamiento.
- Piloto Mike Smith: programa de rotación.
- Control misión: Roger (palabra convencional que significa confirmado), rotación, Challenger.
Comentarista control misión: programa rotación confirmado. Challenger se dirige ahora hacia el polígono (espacio, o senda por la que debe elevarse la aeronave). Los motores (cohetes) acelerando ahora a 94 por ciento. Aceleración normal para la mayoría de los vuelos es 104 por ciento vamos a desacelerar hasta 65 por ciento en unos momentos. Motores (cohetes) a 65 por ciento.
(Sigue comentarista control misión): tres motores funcionando normalmente. Tres células de combustible buenas. Tres buenas "APUS" (unidad de auxiliares de poder). Velocidad 22.057 pies por segundo (1.400 millas por hora), altitud 4,3 millas náuticas (4,9 millas "statute"), distancia polígono (senda) 3 millas náuticas (3,4 millas "statute"). Motores acelerando, tres motores ahora a 104 por ciento.
- Control misión: Challenger, vaya a aceleración (máxima).
- Smith: Roger (confirmado), voy a aceleración (máxima), ocurre la explosión.
- Comentarista control misión: estamos a un minuto 15 segundos, velocidad 2.900 pies por segundo (1.997 millas por hora) altitud 9 millas náuticas (10,35 millas "statute"), distancia de autonomía 7 millas náuticas (8,05 millas "statute").
Largo silencio...
- Comentarista control misión: controladores de vuelo observan cuidadosamente la situación obviamente un mal funcionamiento de primer orden no tenemos comunicación.
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