Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

DE LA REALIDAD A LA FICCION

Colonias Espaciales: ¿Ciencia-Ficción o Progreso?

Imaginémonos por un momento en el siglo XXII: estamos volviendo a casa después de unas largas vacaciones en la colonia Antares. EnAntares, donde hemos pasado más de un año en el trozo de vacío cósmico que separa la Tierra de la Luna, no faltaba nada. Con nosotros, millones de personas han vivido aquellos largos meses en Antares en el inmenso hábitat pre-fabricado, gracias a la ahora ya perfeccionadísima industria espacial y también a las materias primas traídas especialmente de la Luna. La colonia espacial Antares no nos ha hecho extranar la Tierra, ya que en su interior se puede gozar de un paisaje terrestre: colinas, prados, lagos y ríos nos rodean por todas partes. Tampoco faltan flores, animales domésticos y pájaros. El agua y el aire se renuevan constantemente. Y la estructura, la inmensa estructura de Antares girando a lo largo de su eje, permite una vida cómoda a los colonos del espacio, que gozan de una fuerza de gravedad artificial pero perfecta. ¿Es un trozo extraído de un cuento de ciencia ficción surgido de la pluma de Arthur C. Clarke ("2001 Odisea en el Espacio"), o bien la crónica de un futuro colonizador espacial? Por lo que afirma el doctor Gerard O'Neill, un físico de Princeton University, las colonias espaciales -todavía consideradas en la actualidad como un sueño- serán una posibilidad concreta en un futuro no muy lejano. Es por este motivo que O'Neill está estudiando, desde hace muchos años, la posibilidad de construir colonias espaciales y ha puesto a punto, recientemente, cuatro modelos para otras tantas propuestas de colonias en el espacio. El primer modelo estudiado por O'Neill mide un km. de largo y puede albergar una población máxima de 10.000 personas; el último modelo, más grande y más avanzado, mide 32 km. de longitud, unos 7 de diámetro y puede albergar a más de 200.000 personas. Estas colonias espaciales concebidas por el físico americano, están constituidas por una pareja de cilindros gemelos que rotan en dirección opuesta a lo largo de su eje, con el fin de compensar el efecto giroscópico. La luz solar penetra en el interior gracias a una serie de espejos rectangulares. Estos espejos están construídos de manera tal que puedan ser regulados por un computador para obtener una duración diferente del día y climas diversos. En un extremo de uno de los cilindros se encuentra una estación para la producción de energía; la energía se obtiene gracias a un gran espejo parabólico que envía, a unos tubos llenos de líquidos, los rayos solares concentrados. El líquido, calentado, será después inyectado en los generadores a turbina. En el extremo del otro cilindro se encuentran las estructuras para recibir los "ferry-boat" espaciales que vienen de la Tierra o de la Luna. ¿Cómo podrá construirse una colonia espacial de estas dimensiones, un auténtico planeta artificial en miniatura? "El modelo más simple que he diseñado", explica O'Neill, "podrá ser íntegramente construido con materias primas llevadas desde la Luna, y necesitará dieciséis años de trabajo antes de poder ser habitado. Para que ello sea posible, será necesario, por tanto, que los ingenieros espaciales puedan servirse de una base lunar, donde trabajen por lo menos unas 150 personas. Esta base deberá estar en condiciones de lanzar al espacio millones de toneladas de material al año, gracias a una catapulta electromagnética especialmente estudiada o empleando los corrientes cohetes transportadores. Las materias primas que pueden obtenerse del aprovechamiento del suelo lunar serán aluminio y titanio (necesarios para la construcción de las estructuras), silicona (útil para las células solares), sílice (para el vidrio) y oxígeno (para el combustible de los cohetes y para el aire que debe respirarse a bordo).

Las Bases Marcianas

El "planeta rojo" siempre ha atraído los sueños del hombre y, desde hace tiempo, tanto Rusia como Estados Unidos están estudiando la posibilidad de enviar el hombre a Marte. La primera misión humana a Marte podría programarse para finales de este siglo, e incluso podría tratarse de una misión conjunta en la que se unieran los esfuerzos americanos y soviéticos. En espera que las experiencias maduren, en la NASA no se pierde tiempo y abundan los estudios sobre bases marcianas. Utilizando como elemento básico el "Space Shuttle", será posible realizar muchas estructuras en el espacio, útiles para establecer bases en la Luna o en Marte. El proyecto para una base marciana semipermanente, capaz de servirse de recursos naturales del "planeta rojo" para su propio mantenimiento. Arriba, a la derecha, vemos un modelo más sofisticado de base marciana, estudiado para una misión permanente en el planeta. Esta está compuesta por el módulo de descenso de la misión Marte (Mars Excursion Module) dispuesto sobre una estación concebida originalmente por la NASA para misiones en órbita terrestre. Las instalaciones prevén los locales residenciales para la tripulación, la enfermería, laboratorios, etc.

Marte, el mundo de los mil misterios

Si existe un planeta del sistema solar que desde siempre ha monopolizado la atención de los astrónomos, éste es, sin lugar a dudas, Marte. Ha sido este gran interés el responsable de que nacieran también muchas creencias y supersticiones. Por ejemplo, cuando en 1877 el "planeta rojo" pasó muy cerca de la Tierra (a menos de 40 millones de millas), todos los astrónomos del mundo dirigieron ansiosos hacia él sus rudimentarios telescopios. El más afortunado fue Giovanni Schiaparelli que, aprovechando un momento de excepcional transparencia atmosférica, descubrió que la superficie marciana estaba atravesada por una serie de surcos. Desde Milán, el descubrimiento recorrió todo el mundo y los surcos, que Schiaparelli bautizó "canales", pronto hicieron afirmar que la superficie de Marte estaba recubierta por un intrincado sistema de canales artificiales para la irrigación. Algunos años más tarde, el astrónomo americano Percival Lowell, confirmando el descubrimiento de Schiaparelli, elaboró una teoría propia sobre el origen de los "canales" una la gran red de canales marcianos, según Lowell, era lo que quedaba de una antigua civilización. Los repetinos cambios climáticos del planeta habían obligado a los ingenieros marcianos a recurrir a estos canales, que llevaban agua de los polos, para realizar la irrigación necesaria para la supervivencia de su gente... Hipótesis fantásticas que, sin embargo han continuado alimentando las teorías más diversas a lo largo de decenios. Sólo en los años setenta, las sondas espaciales "Mariner", "Mars" y "Viking", lanzadas en órbita o puestas sobre la superficie de Marte por rusos y americanos, han desmentido de manera contundente la existencia de los "canales". Los intrincados surcos observados por Schiaparelli y Lowell no eran otra cosa que un extraño efecto óptico debido a la atmósfera terrestre. Sin embargo es preciso decir que, si bien las sondas "Viking" no han encontrado trazas de una antigua civilización marciana, no por ello hay que excluir la posibilidad de vida en el "planeta rojo" aunque a un nivel muy elemental (algas verdes y bacterias), ya que resulta difícil hacer hipótesis sobre formas de vida

más evolucionadas en un ambiente tan hostil. Por los experimentos efectuados en la superficie del planeta, la atmósfera marciana se ha mostrado extremadamente rarificada y demasiado delgada para que en ella puedan subsistir formas de vida humana. Aunque parece contener una pequeña cantidad de oxígeno libre, la atmósfera marciana está compuesta, básicamente, de dióxido de carbono y nitrógeno. Debido a que Marte se encuentra a 142 millones de millas del Sol y recibe casi la mitad de los rayos que llegan a la Tierra, las temperaturas son muy variables y van de los 82 C del mediodía sobre el ecuador a los - 45,56 C de las zonas un poco más alejadas. En los polos, las temperaturas alcanzan mínimas de - 125 C. Uno de los grandes misterios de Marte sigue siendo la existencia o no de agua. Las fotografías enviadas desde el espacio por el "Mariner" y por el "Viking", muestran configuraciones geológicas que podrían indicar la acción del agua durante los milenios transcurridos. Estos y otros descubrimientos han inducido a los científicos a pensar que Marte debe haber sufrido, durante los miles de siglos pasados, muchos y repentinos cambios climáticos. El famoso escritor-astrónomo americano Carl Sagan, ha elaborado a este propósito una teoría. Como está convencido de que estas variaciones climáticas dependen de pequeños desplazamientos orbitales del planeta con respecto al Sol, Sagan piensa que cada algunos miles de años, el agua vuelve a la superficie de Marte, la atmósfera se hace más densa y el planeta muerto está nuevamente en condiciones de albergar vida.

 

El hombre a la conquista de Marte

Las sondas espaciales americanas y soviéticas lanzadas a Marte han puesto en claro sólo alguno de los misterios del "planeta rojo". Han revelado que no existen los "canales" de Schiaparelli, que sólo pueden ser albergadas formas primitivas de vida, que el planeta está todo cubierto de rocas y de un polvo color herrumbre y, por último, han desmentido que las dos lunas de Marte, Fobos y Deimos, fueran dos satélites artificiales lanzados al espacio por una civilización tecnológicamente avanzada como sospechaba, a comienzos de los sesenta, el astrónomo soviético Shklovskji. No obstante, si bien las sondas espaciales automáticas "Mars", "Mariner" y "Viking" han hecho luz sobre muchos puntos oscuros, sólo la exploración humana de Marte podrá poner término a tantas suposiciones y teorías aún sin respuesta. Pero ¿cómo será posible en el futuro la exploración de Marte? Un artista de la NASA ha imaginado cómo será el módulo para el descenso del hombre en Marte, y nos muestra a dos astronautas que exploran la superficie recogiendo muestras. En cambio, en las dos figuras de la derecha, se pasa de la fantasía al estudio de un programa estructurado para la exploración de Marte, realizado por el organismo espacial americano. En la ilustración de arriba, se explica el sistema para la exploración de la superficie marciana: un módulo en órbita lanzará un módulo de descenso que, después de los experimentos sobre la superficie, se unirá nuevamente a la nave madre. Vemos cómo se llevará a cabo la actividad en órbita alrededor de Marte. Se prevé el empleo de una base orbital capaz de albergar a 24 hombres, un observatorio y un módulo con cuatro "Lander".

Júpiter, un gigante lleno de misterios

Júpiter, el gigante del sistema solar, tiene un diámetro de 89.250 millas, es 300 veces más

compacto que la Tierra. Contrariamente a los otros planetas más pequeños, Júpiter ha conservado la mayor parte del hidrógeno y del helio que se liberaron durante su nacimiento. Por este motivo, el gigante de los planetas poseería un pequeño núcleo rocoso, rodeado de una espesa "cubierta" de gases sólidos y líquidos. Hablando de Júpiter es necesario utilizar el condicional debido a que, a pesar de las misiones de las sondas espaciales americanas "Pioneer 10 y 11" (lanzadas en 1973 y 1974) y las más recientes de los "Voyager 1 y 2" (1979), la estructura exacta de este planeta sigue siendo un misterio. Las sondas sólo han permitido realizar un modelo aproximado, según el cual el núcleo central, de las dimensiones de la Tierra, estaría compuesto de minerales ricos en hierro y revestido por una "cubierta" de hidrógeno líquido, con un grosor de miles de millas. Entonces, el hidrógeno sería tan denso que se comportaría como un metal, y precisamente las corrientes eléctricas generadas en la cubierta gaseosa de Júpiter, sería la fuente del potentísimo campo magnético del planeta. En el interior de la capa de "hidrógeno metálico", por último, se encontraría un océano de hidrógeno líquido normal, con una profundidad de 15.000 millas. En cuanto a la atmósfera de la superficie de Júpiter, estaría compuesta de hidrógeno, helio, amoníaco, metano y agua, y estaría continuamente sacudida por un sistema climático bastante turbulento que causaría corrientes de gases. La rápida velocidad de rotación del planeta (el día en Júpiter es el más corto del sistema solar: dura 9 horas y 5 minutos) completa el cuadro causando un violento sistema de vientos, que se estrellan contra las capas multicolores de los gases, provocando remolinos y turbulencias. Pero el elemento de mayor relieve de la espectacular atmósfera variopinta de Júpiter es, sin lugar a dudas, la Gran Mancha Roja, que fue descubierta en 1664 por el astrónomo inglés Robert Hooke, y que los científicos de nuestros días piensan que existe desde hace unos miles de años. A partir del momento en que Hooke la observó por primera vez, su forma y color han cambiado en muchas ocasiones y las fotografías enviadas por el "Voyager 1" han mostrado una compleja estructura dentro de la mancha. Con una longitud de unas 25.000 millas y 7.000 de ancho, los científicos creen que la Gran Mancha no es otra cosa que una gigantesca zona de temporales, compuesta por una mezcla de gases impulsados en un violentísimo vórtice. Sin embargo, las maravillas de Júpiter no terminan aquí. Entre su núcleo que alcanza altísimas temperaturas (unos 33.150 C: más de tres veces la temperatura del Sol) y su atmósfera superior helada, Júpiter presenta una vasta gama de temperaturas y, ciertamente, incluso zonas con un clima más templado. Por este motivo, los científicos han tomado en consideración la posibilidad de que la vida haya podido desarrollarse en estas regiones. La idea no parece pues tan absurda, si se considera que la atmósfera jupiteriana parece tener todos los ingredientes básicos a partir de los cuales pueden originarse las moléculas orgánicas complejas.

Un último descubrimiento sensacional realizado por el "Voyager 1" en Júpiter, es el anillo que rodea al planeta, similar a los de Saturno y Urano. Aparentemente constituido por residuos rocosos, el anillo de Júpiter podría ser lo que ha quedado de un satélite natural suyo desaparecido.

El gigante de los planetas posee 14 "lunas" que están en órbita a su alrededor, incluso parece que exista una quinceava "luna", pero el descubrimiento no ha sido aún of icialmente confirmado.

Los grandes viajes de exploración a Júpiter

La sonda ha captado las imágenes de las cuatro "lunas" principales de Júpiter (lo, Europa, Ganímedes y Calisto), enviando a tierra excepcionales primeros planos. En particular, lo es la luna más interesante de Júpiter: su superficie aparece salpicada por los habituales cráteres, pero también cubierta por un gran número de volcanes en continua erupción. A la izquierda, arriba: el planeta fotografiado a una distancia de aproximadamente 23 millones de millas, abajo: un dibujo que muestra el "Voyager 1" (lanzado en 1979) durante su "encuentro" con Júpiter. En la reproducción aparece arriba, a la derecha, lo. "Jupiter Orbiter Probe" una nueva sonda espacial que tenía que haber sido lanzada en enero de 1982 para "encontrarse" nuevamente con Júpiter. Este lanzamiento fue postergado por el recorte en los presupuestos que ha sufrido la NASA. La nueva sonda, destinada a estudiar la atmósfera jupiteriana, ha sido programada para estar veinte meses en órbita alrededor del gigantesco planeta.

Un nuevo sistema de máquinas fotográficas de alta resolución, permitirá a "Jupiter Orbiter Probe" enviar a Tierra imágenes clarísimas del planeta y de sus satélites más importantes. Otros instrumentos de la nave recientemente diseñados, permitirán además estudiar mejor el sistema jupiteriano. La futura misión hacia Júpiter ha sido programada para la NASA por el Jet Propulsion Laboratory (Laboratorio de Propulsión a Chorro).

Saturno: Desvelado el misterio de los anillos

Saturno, el sexto planeta del Sol _está en órbita a una distancia de 886 millones de millas y el segundo en tamaño de nuestro sistema solar, no dejará de asombrarnos. Muchas informaciones relativas al planeta de los anillos, han sido desvelados gracias a las sondas espaciales "Voyager 1 y 2" que han convertido en obsoletos hasta algunos datos enviados en 1979 por la sonda "Pioneer 11". Saturno, como su gigantesco "vecino" Júpiter, posee, con toda probabilidad, un núcleo rocoso e incandescente. Sin embargo esto no significa que sea un planeta caliente: el corazón candente de Saturno está rodeado por una densa "cubierta" de hidrógeno sólido, alrededor del cual hay una capa de gas líquido y hielo que provocan, en la nubosa atmósfera que envuelve su superficie, temperaturas que oscilan entre -187O C y -181O C. Es decir, temperaturas de hasta 15,55 C inferiores a las de Júpiter. En cuanto a su atmósfera, un mortífero combinado de hidrógeno, helio, amoníaco y metano, puede decirse que es menos turbulenta que la de Júpiter, pero no por esto completamente tranquila. La notable velocidad de rotación de Saturno alrededor de su eje (el día saturniano sólo dura diez horas y catorce minutos) hace que esté recorrida por cinturones de gases multicolores, cuyo único valor es el de convertir al planeta en variopinto a los ojos de los astrónomos. No obstante, lo que más ha fascinado y llamado la atención de los estudiosos por más de trescientos años, son los famosos anillos. A medida que eran descubiertos, los anillos han sido bautizados con las primeras letras del alfabeto por lo que no indican, en la sucesión, su posición real con respecto al planeta. Su secuencia, partiendo del planeta y yendo hacia afuera es, en efecto: D, C, B, A, F y E. La sonda "Voyager 1", durante su cercano encuentro con Saturno, ha enviado espléndidas imágenes de los anillos, poniéndo en evidencia que, en realidad, otros centenares de pequeños anillos estaban comprendidos entre los "viejos" anillos A, B y C, invalidando asi la teoria que consideraba a estos tres anillos como un único "disco" de materia. El "Voyager 1", ha revelado además que el anillo F, descubierto en 1979 por el "Pioneer 11", está a su vez fraccionado en tres partes, recorridas por pequeños anillos, y ha confirmado la existencia del anillo D al que ha fotografiado durante su paso a través de la sombra de Saturno. También el tenue anillo E, visible desde la Tierra cada quince años, cuando Saturno está en una determinada posición con respecto a nuestro planeta, ha sido observado por el "Voyager 1". En lo que respecta a la composición de los anillos, con un ancho total de 65.000 km. y con un grosor de sólo algunos km., se piensa que estén formados, por bolas de nieve heladas o por rocas recubiertas de hielo, cuyas dimensiones varían desde algunas micras a un metro de diámetro. Pero los descubrimientos del "Voyager 1" no terminaron aquí. También en lo relativo a los satélites de Saturno la sonda de la NASA nos ha enviado excepcionales informaciones. Hasta el día de su encuentro con Saturno se sabía que el planeta de los anillos tenía una decena de lunas, de las cuales la más próxima era Jano, la más distante Febo y la más interesante, por las dimensiones y atmósfera, Titán. Y bien, en solo doce horas de observación del "Voyager", los satélites de Saturno se han convertido en 15. La sonda había fotografiado, efectivamente 6 pequeñas lunas, algunas de las cuales eran observadas por primera vez. Dos de ellas, los satélites número 10 y 11, están situados en la misma órbita a 91.000 km. de Saturno. En cambio, poco se sabe todavía de los satélites número 12, 13, 14 y 15, excepción hecha de la trayectoria de sus órbitas.

Destino Saturno y más allá

Las sondas gemelas "Voyager 1 y 2", han sido hechas en tiempo útil para aprovechar la "ventana de lanzamiento" de 1977. En aquel año, gracias a la alineación de los planetas externos, fue posible aprovechar su fuerza de gravedad para enviar sondas espaciales en misión a Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. El campo gravitatorio de un planeta habría impulsado a la sonda hacia el planeta sucesivo, supliendo así la necesidad de una gran reserva de combustible, indispensable para llevar a cabo un viaje tan largo. Completamente automáticas, las sondas "Voyager" están en contacto con tierra a través de monitores, que las controlan por radio, pero también son notablemente autónomas y tienen la capacidad de modificar por sí mismas si fuera necesario, su propia ruta. Cada sonda funciona con 400 vatios de energía eléctrica proporcionada por generadores nucleares, mientras la transmisión de los datos a través de los millones de km. que separan a los "Voyager" de la Tierra, está asegurada por un transmisor de sólo 25 vatios, la potencia de una pequeña bombilla familiar. Un dato anecdótico: el encuentro del "Voyager 1" con Saturno comenzó el 22 de agosto de 1980 y se concluyó el 12 de noviembre del mismo año, cuando la fuerza gravitatoria de Saturno modificó la trayectoria de la sonda impulsándola fuera del plano elíptico. El "Voyager 1", que también ha explorado los satélites internos de Saturno (Mimas, Encéladus, Tetis, Dione, Rhea), mostrando que casi todos tienen una superficie similar a la de nuestra Luna, exploró también a Urano y Neptuno a mediados de los noventas, y ahora se encuentra en un verdadero "viaje a las estrellas".

 MENU ASTRONAUTICA

Inicio de la Era Espacial

Agencia Espacial Europea

Destino: MARTE

Centros Espaciales (Estados Unidos)

Satélites Artificiales

Colonias Espaciales

Observatorios en el Espacio

Sistema de Posicionamiento Global (GPS) 

El Telescopio Espacial Hubble

Puesta en órbita de un cohete

El Transbordador Espacial

Vehículos Espaciales

Argentina en el Espacio - Conae

Tipos de cohetes

Técnicas Astronáuticas

El motor del cohete

Misiones  Apolo

Potencia de un cohete

Conquista del Espacio

Cohetes reutilizables

Polígonos de lanzamiento

La tragedia del Challenger

La "mochila" del astronauta

Estaciones Espaciales

 MENU ASTRONAUTICA

Regresa al MENU