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SATELITES ARTIFICIALES |

LOS SATÉLITES ARTIFICIALES
Un satélite artificial es cualquier vehículo destinado a girar en torno a un planeta, especialmente la Tierra, que se coloca en órbita mediante un cohete polietápico (de varias etapas) o desde otro vehículo espacial.

La primera etapa suele llegar hasta los 100 km de altura; la segunda sitúa al satélite hasta una altura muy próxima a la de la órbita definitiva; las demás etapas llevan al satélite hasta su órbita estable, es decir, hasta una órbita en la cual sucede que, en cualquiera de sus puntos, la fuerza de atracción gravitatoria terrestre y la fuerza centrífuga se contrarrestan (peso relativo del satélite = 0).

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1- SATELITE METEOROLOGICO Analizan y evían datos sobre el clima en la Tierra. |
2- SATELITES DE COMUNICACIONES Permiten la recepción y transmisión de señales de radio, televisión, telefonía, Internet, etc. |
3- SATELITES MILITARES Son usados con fines estratégicos secretos por parte de áreas militares. |
El cálculo orbital
Para determinar numéricamente la órbita se utilizan cuatro parámetros: apoapsis o apogeo; periapsis o perigeo; período orbital, e inclinación del plano orbital con respecto al ecuador del planeta.
Apogeo y perigeo
El apoapsis o apogeo es el punto de la órbita del satélite que se halla a más distancia del centro del planeta; el perigeo, por el contrario, es el punto más próximo a ese centro.
Período orbital
El periodo orbital se calcula a partir de la tercera ley de Kepler ("Los cuadrados de los períodos de revolución son directamente proporcionales a los cubos de los semiejes mayores de las órbitas").
Ángulo directo y retrógrado
El cuarto parámetro, el ángulo que forman el plano orbital del satélite y el plano ecuatorial del planeta, puede variar entre 0º y 180º. Entre 0º y 90º, el ángulo se dice que es directo, debido a que lo es el movimiento del satélite con respecto al planeta; entre 90º y 180º, el ángulo es retrógrado, por cuanto lo es el movimiento del satélite con respecto al planeta.
Satélite estacionario
Si el planeta, como sucede habitualmente, es la Tierra, resultan de particular interés las órbitas circulares a 35.000 km de altura cuyo período de revolución es de 24 horas, como el planeta; es decir, el satélite se desplaza sincrónicamente con la Tierra; por lo tanto, su velocidad relativa es nula y el vehículo parece no moverse (satélite estacionario).
En ese caso la inclinación de la órbita dará lugar a un movimiento de precesión, que será de velocidad nula en el caso de trayectoria polar o ecuatorial.
En cuanto a las aplicaciones debe distinguirse entre las no militares (científicas... ) y las militares.
Satélites meteorológicos
Su altura de vuelo suele variar entre 500 y 1.200 km, sirven fundamentalmente para observar: la radiación térmica; la disposición de las capas de nubes; la búsqueda y captación de diversos datos para pronóstico del tiempo, y la formación y evolución de huracanes.
Entre estos satélites destacan los americanos Nimbus, Tyros y Meteosat, los soviéticos Molnya, Meteor y algunos de la serie Cosmos.
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Las imágenes visibles o en infrarrojos tomadas por el METEOSAT se transmiten a las estaciones centrales de Tierra; luego, una vez elaboradas y corregidas, son remitidas al satélite, que las distribuye a las estaciones usuarias. Al METEOSAT, además, llegan los datos meteorológicos recogidos por los buques, las balizas, los globos sonda y los satélites en órbita polar baja, y los distribuye a la estación central y a las pequeñas estaciones de los clientes (radio, TV, Internet, etc.) |
Función de los satélites meteorológicos
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Satélites de comunicaciones
Inventado por el escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke, el satélite de comunicaciones permite la retransmisión de radioseñales entre estaciones terrestres que se hallan fuera del alcance visual directo. Los hay de muy diversas clases: satélites de comunicaciones activos o pasivos; no estacionarios, como el Telstar; de órbita sincrónica; como el Molya; como el Early Bird (pájaro del Alba -1965- ), etc.
Entre los satélites de telecomunicaciones podemos citar al italiano Sirio que tiene forma de tambor y un peso de 95 kg.
Desde el 18 de diciembre de 1958, cuando los Estados Unidos pusieron en órbita al Score, primer repetidor espacial de la voz humana, se han lanzado más de 500 satélites para telecomunicaciones: experimentales, preexperimentales, preoperativos y operativos, civiles y militares. Es la categoría más numerosa, no solo entre los satélites aplicativos, sino entre los satélites de todo tipo.
Satélites de telecomunicaciones significa satélite en órbita geoestacionaria y los puesto en esta órbita privilegiada estan materialmente limitados, como las bandas de frecuencias tradicionales. Un satélite geoestacionario se ha convertido, por lo tanto, en una especie de "status symbol" de un país.
Hasta el 28 de junio de 1965 ( Early Bird) las comunicaciones a larga distancia seguían tres caminos: los cables transatlánticos, las ondas de radio y las microondas. Los cables transatlánticos tienen una capacidad de circuitos muy reducida (algunas decenas), aunque un solo canal puede ser utilizado para realizar miles de llamadas simultaneas.
Las ondas radio en HF (Higth Frecuency), entre las frecuencias 3 y 30 MHz o millones de oscilaciones de onda por segundo, rebotan entre la Tierra y la ionosfera y son captadas en cualquier punto de la Tierra, pero la señal se debilita y está sujeta a fluctuaciones provocadas por perturbaciones de la ionosfera. Las microondas (más allá de los 30 MHz) no precisan de la ionosfera, son de buena calidad, pero se propagan en línea recta, no van más allá de 50 u 80 km como máximo y deben ser utilizadas con repetidores que se "ven" recíprocamente. Por lo tanto los satélites son los artefactos más confiables para las comunicaciones de todo tipo. El principal problema que afecta a los satélites es el Sol, pues las partículas cargadas emitidas por el astro los, afecta significativamente a tal punto que pueden quedar inoperantes e inservibles. A diario vemos de qué forma los afecta, por ejemplo al ver TV las imágenes se congelan o se descompones en forma de cuadros y el sonido sale entrecortado; cuando esto ocurre no es problema de la estación de TV o de radio, sino del satélite que retransmite la señal.
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1- Cubre grandes distancias pero la calidad de la transmisión baja considerablemente a causa de fluctuaciones atmosféricas. Eso no sólo ocurre entre equipos portátiles de radio, sino también con las bases, principalmente las que se basan en la banda de AM. |
2- Se utilizan estaciones repetidoras y se mantiene la calidad de la señal. Este sistema se utiliza actualmente en los teléfonos celulares, en donde para comunicarse activan, en forma automática, una serie de antenas repetidoras en distintos lugares donde se encuentre el usuario. |
Allí donde no llegan las microondas llegan los "puentes de radio" con diversas repetidoras entre las dos estaciones terminales. Los "puentes radio", sin embargo, son más costosos y complejos, porque las instalaciones deben duplicarse en previsión de daños, y porque están sujetas a distorsiones que se van amplificando y acumulando. Además, frente a mares y océanos, los "puentes radio" no bastan. Para unir las dos orillas del Atlántico Norte (por ejemplo) el repetidor debería tener 760 km de altura y el situado entre Italia y la costa oriental de los EE.UU, 200 km. Por consiguiente, resulta más fácil emplazar un repetidor en el cielo, a bordo de un satélite: la cota justa es la geoestacionaria, a unos 36.000 km aproximadamente.
A esta altura, un satélite gira en torno a la Tierra a la misma velocidad en que gira la Tierra sobre su eje. El satélite se mantiene, pues, casi inmovil respecto al observador terrestre ,siempre mirando a la estación transmisora.
Para mantener las antenas del satélite siempre apuntadas hacia la estación, el vehículo espacial tiene su rotación estabilizada en torno al eje principal, y se mantiene así perpendicular al plano de la órbita, con un sistema de contrarrotación, las antenas son apuntadas hacia la Tierra. El satélite también puede ser estabilizado sobre tres ejes (balance, avance y retroceso) y en este caso las antenas no tienen necesidad de contrarrotación para que el satélite esté quieto, vuelto hacia la Tierra.
El satélite que confirmó el triunfo de la órbita geoestacionaria para las telecomunicaciones fue el Intelsat I o Early Bird (Pájaro madrugador). Lanzado desde Cabo Cañaveral el 5 de abril de 1965, fue el primero que entró en servicio comercial el 28 de junio del mismo año, sobre el Atlántico, a 27,8º de longitud oeste.
El satélite repetidor está constituido, por lo que respecta a las telecomunicaciones, de receptores, transmisores y antenas. En particular, una antena receptora , un sistema de pre-amplificación de bajo rumor, un amplificador piloto, un sistema de amplificación de potencia y una antena transmisora. Esta última puede ser o bien de cobertura global de un hemisferio y orientada (cubriendo una vasta área, continental, pero limitada) o bien de haz estrecho sobre más zonas puntiformes.
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GRÁFICO EN CORTE DEL SATELITE SAT 1 CON SUS COMPONENTES
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1- Reflector antena |
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2- Antena de comunicación |
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3- Estructura de separación del cohete DELTA |
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4- Pieza radial de control de ajuste |
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5- Codificador – Decodificador |
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6- Depósito de peróxido para alimentación de piezas de control |
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7- Sensores solares |
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8- Tobera del motor de apogeo |
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9- Antena telemática |
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10- Pieza axial para control de ajuste |
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11- Batería de niquel-cadmio |
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12- Receptor transponder |
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13- Panel solar |
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Lanzamiento: 5 de abril de 1966 Peso: 39 kg Forma: cilíndricas (72x59 cm) Orbita: Circular, a 35.615 km y 16,1º de inclinación |
Satélite de comunicaciones con capacidad para 240 canales telefónicos. |
Satélites para la navegación
Sirven para asegurar la navegación aérea y marítima. Para ello, los sistemas de radionavegación determinan las coordenadas de posición de una nave con respecto a ciertos puntos referenciales de la órbita del satélite. Su altura de vuelo es de unos 800 a 3.000 km; por ejemplo, el Transit.
Satélites geodésicos
Tienen la misión de determinar las coordenadas de determinados puntos de la Tierra por medios ópticos o por radio, basándose en la posición de satélite. Por ejemplo, el satélite Secor.
Satélites astronómicos
Realizan exploraciones en las capas superiores de la atmósfera y cuidan de la recolección de datos relativos a diversos cuerpos celestes, incluida la Tierra. Su altura de vuelo puede ser muy elevada, hasta 400.000 km. Podríamos destacar el Explorer norteamericano y el Cosmos ruso.
Satélites militares

LOS SATÉLITES EN ÓRBITA
Como en el espacio no hay aire, un satélite en movimiento no tiene motivo para disminuir su marcha. Siguiendo las leyes de la física, tiende a ir en línea recta. Pero la gravedad terrestre tira de él. Si la velocidad del satélite es correcta, "caerá" indefinidamente alrededor de la Tierra. Se puede comprobar haciendo girar un bolita atada a un cordel (1). La barita (y por lo tanto tu) es la gravedad y notas la reacción de la bola cuando intentas que no siga su tendencia a describir una línea recta y haces que describa una circunferencia. Pero al cortarse el hilo (2), desaparece esta reacción y la bola continúa siguiendo la tangente a la trayectoria.

Para que un satélite cumpla su función como tal el cohete debe colocarlo en órbita. Pero ¿en qué órbita?. Hay infinitas órbitas posibles desde alturas de pocos centenares hasta muchos miles de kilómetros, de circulares a elípticas, sobre el ecuador o sobre los polos.
Los satélites de comunicaciones precisan una órbita perfectamente circular a 36.000 kilómetros sobre la superficie terrestre. A esa altura tienen una velocidad de 1.685 km/h que la iguala con la de rotación de la Tierra por lo que parece que cuelguen sobre un lugar de la superficie terrestre. Es una órbita geoestacionaria; y el satélite puede contener transmisores y receptores. En cambio, un satélite de observación (por ejemplo el telescopio espacial Hubble) funciona mejor en un órbita más baja y más rápida sobre los polos. Al colocar un satélite en una órbita polar, los ingenieros se aseguran de que "ve" todo el globo en 24 horas, mientras la Tierra rueda allá abajo.
Un satélite geoestacionario puede quedar sobre un punto de la Tierra, con sus antenas perfectamente orientadas hacia una estación terrestre y debe permanecer en su órbita geoestacionaria para evitar colisiones con otros satélites. Pero incluso en la quietud del espacio las naves se mueven. El viento solar y otras radiaciones pueden impulsarlas lejos de su posición. Unos pequeños impulsores en el mismo satélite lo devuelven, bajo control terrestre, a su posición exacta si las señales del satélite se apagan o se vuelven bagas.
FUERZA CENTRÍFUGA
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Es la fuerza que se pone de manifiesto en los movimientos rotatorios y que tiende a impulsar al objeto hacia el extremo de la curva. Aumentando la velocidad de rotación del cuerpo, su valor tiende a crecer. En el caso de un cuerpo unido a la extremidad de una cuerda que se hace girar en una órbita circular, teniendo con la mano el otro extremo de la cuerda extendida, la fuerza centrífuga es la que mantiene la cuerda en tensión y que se siente como una tracción en la mano. |
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A ella se opone una fuerza igual y contraria y llamada centrípeta, la que la mano ejerce sobre el objeto a través de la cuerda. En el caso de un satélite artificial en órbita alrededor de la Tierra, la fuerza centrífuga que le imprime a éste el cohete con el cual ha sido lanzado equilibra exactamente la fuerza centrípeta, que en este caso coincide con la fuerza de atracción gravitacional, y el cuerpo permanece girando alrededor de nuestro planeta. Sin embargo, si el espacio en el cual órbita el satélite tiene un elemento que opone al movimiento una leve resistencia, como por ejemplo partículas de gas rarificadas pertenecientes a la atmósfera exterior de la Tierra, la velocidad de rotación tiende a disminuir, así como la fuerza centrífuga. En este caso, la fuerza de atracción gravitacional, que ya no está equilibrada, predominará sobre la fuerza centrífuga y tenderá a atraer al satélite, haciéndolo caer hacia la Tierra. Este es el mecanismo por medio del cual los
satélites artificiales en órbitas bajas, tienen vidas medias relativamente modestas y caen hacia nuestro planeta destruyéndose.
ÁNGULO DE REENTRADA A LA ATMÓSFERA

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Uno de los momentos más críticos de una misión espacial es el regreso a la atmósfera terrestre. Si el vehículo entra demasiado verticalmente, puede estrellarse contra los niveles superiores del aire a gran velocidad, sobrecalentarse y arder. Si el ángulo es demasiado pequeño, el vehículo puede revotar en la atmósfera exterior y volver hacia el espacio. Puedes demostrarlo lanzando un trozo de baldoza al agua. Si lanzas la baldoza con un peuqño ángulo, saltará a lo largo de la superficie (1). |
Por su propia naturaleza, sus características no son divulgadas, aunque, obviamente, disponen de sensores diversos y de material fotográfico de primerísima calidad; ejemplos: Samos, Vela y Discoverer. Su altura de vuelo es baja (unos 100 km). Lo que hemos llamado "satélites de amenaza bélica directa", es decir, con cargas atómicas y nucleares a bordo, están legalmente prohibidos por una serie de convenios internacionales.
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